“Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones, para que nadie encuentre en ustedes culpa ni falta alguna, y sean hijos de Dios sin mancha en medio de esta gente mala y perversa. Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo” Filipenses 2:14-15.
A veces sin darnos cuenta podemos murmurar de alguien y algo en una frase la que termina haciendo bastante vaga e imprecisa. A veces murmuramos simplemente porque no estamos de acuerdo con alguien, ya sea un padre, maestro, jefes, líderes de la iglesia o el gobierno sin saber que esto puede traer pleitos y resentimientos a la larga. La murmuración no agrada a Dios, por eso no debemos criticar a otros a sus espaldas.
Es necesario saber que la murmuración no sólo nos contamina, sino que también lo hace con las personas con quienes compartimos las quejas o críticas, pudiendo traer graves consecuencias para la unidad de la familia, la iglesia, o los ambientes de trabajo. La Biblia nos enseña: “Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones…”
¿Eres una persona que murmura? Entonces permite que la palabra de Dios transforme tu vida.

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