Nos enseñaron que para conmover el corazón de la gente había que decirle “Dios te ama”. Por aquellos años, encendidos de fervor, pensamos que estas palabras serían mágicas. Sería muy difícil (creíamos) que nuestros prospectos de evangelización pudieran resistir el influjo de semejante verdad: El Dios personal de la Biblia te ama. Personalmente. A ti. Cuando lo... Leer más →
