“Nos los voy a dejar huérfanos: volveré a ustedes” Juan 14:18
¿Alguna vez sintieron que alguien muy cercano a ustedes se les va para siempre? Esto sintieron los discípulos al ver a Jesús que ascendía a los cielos cuando se encontró con ellos por última vez.
Jesús ya no estaba con ellos, podemos imaginar el dolor de los discípulos por su partida. Pero aun así, tenían la promesa que enviaría al Espíritu Santo, quien los guiaría a toda verdad.
“Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.” Juan 14:26
“Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:” Juan 14:16
Estas promesas de Dios son para nosotros, ya que sabemos que no estamos solos y que el Espíritu Santo está con nosotros en todo tiempo. Si estás pasando por tiempos difíciles y aunque otros se hayan apartado de tu lado, recuerda que no estás solo, Él está contigo y pelea por ti.

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