Nuestra fe y nuestra confianza, y el lugar donde las depositamos, funcionan como si fueran el dinero de nuestro corazón: tenemos una cantidad limitada de fe y confianza para invertir y podemos ganar o perder dependiendo de dónde decidamos hacerlo. La Biblia es clara en que no podemos poner nuestra fe y confianza tanto en Dios como en el mundo. No podemos elegir el dinero y Dios como nuestros anclajes de esperanza, o será uno o el otro. No podemos elegir tanto la opinión del hombre como la de Dios. No podemos elegir nuestra propia voluntad y la suya. Debemos, momento a momento, elegir dónde invertiremos nuestra limitada y valiosa moneda de fe y confianza.
Si nosotros, como hijos de Dios, creemos verdaderamente que su palabra es verdad, hoy tenemos disponible una vasta reserva de paz y alegría. La Biblia es clara acerca de lo que obtenemos a cambio de poner nuestra fe y confianza solo en Dios. Jesús dijo en Mateo 6:30 “Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?”. Y luego en el versículo 34 Jesús dijo: “Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas”. ¿Cómo sería para nosotros tener una fe tan verdadera en Dios que hiciera que no nos preocupáramos realmente por el mañana? ¿Qué tipo de paz nos traería como para hacernos colocar verdaderamente las preocupaciones, las cargas y el estrés de este mundo sobre los hombros del Dios Todopoderoso y que todo lo ama?
Para profundizar en la plenitud de la vida que tenemos a nuestra disposición en Jesús, es necesario poner nuestra fe y confianza solo en Dios. Nunca experimentaremos la paz eterna si nuestra esperanza está en esta tierra. Nunca experimentaremos el poder y la ayuda del Espíritu Santo si nuestra esperanza está en nuestras propias habilidades, talentos y fortalezas. Nunca experimentaremos plenamente la satisfacción de ser verdaderamente amados si depositamos nuestra esperanza de afirmación en las opiniones de los demás. El único camino para experimentar verdaderamente la vida abundante disponible para nosotros en Jesús es poner nuestra fe y confianza solo en él.Jeremías 29:13 promete: “Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”. Elige depositar tu fe y confiar solo en Dios hoy para que puedas buscarlo “de todo corazón”. Pon tu esperanza sólo en él porque él solo es fiel. Haz lo que 1 Pedro 5:7 te ordena y “[deposita] en él toda ansiedad, porque él cuida de [ti]”. Nada en el mundo te dará un resultado de tu inversión de fe y confianza como el que te puede dar Dios. Dios tomará tu fe y confianza y la multiplicará hasta que tu vida sea un reflejo perfecto de su bondad amorosa. Que encuentres verdadera satisfacción, paz y gozo en Dios al coronarlo como Rey de tu corazón.

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